Blue Energy quiere fabricar reactores nucleares en astilleros y armarlos en barcazas
La startup Blue Energy, fundada por Jake Jurewicz, propone fabricar grandes piezas de reactores nucleares en astilleros y transportarlas en barcazas para el ensamblaje final, con el objetivo de bajar costos. Apunta a un problema central de la energía nuclear: el costo y la demora de construcción.
22 de octubre de 2026 · 2 min de lectura
Blue Energy fabrica en astilleros bloques enormes de una central nuclear y los manda en barcaza al sitio, donde se arman. Los astilleros ya hacen estructuras de acero gigantes para el petróleo y el gas, con obreros y equipos listos. Lo contó MIT News.
El fundador y CEO es Jake Jurewicz, egresado del MIT (grado en 2014, maestría en 2015). Creció en la construcción y en su tesis comparó cómo se construye una planta nuclear con una de petróleo y gas offshore. "El problema nuclear es un problema de construcción", dice.
Cada "Blue Block" pesa unas 1.500 toneladas. Llega con instalación mecánica, eléctrica y cañerías, listo para funcionar. La idea es completar una unidad en un año de montaje.
La empresa también diseñó las primeras plantas para arrancar con turbinas a gas y pasar después a reactores. Así puede financiarlas como plantas a gas, con menor costo de capital, y espera tener ingresos a los tres años de iniciada la obra.
El reactor es un pequeño reactor modular de agua liviana de GE Vernova Hitachi, ya aprobado por la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos (NRC). Esa comisión también aprobó el esquema de gas a nuclear.
El primer proyecto es una central híbrida de 2,5 gigavatios en Victoria, Texas. Daría 1 GW con dos turbinas a gas en 2030 y sumaría 1,5 GW con hasta cinco reactores desde 2032. En septiembre Blue Energy presentó la primera parte de la solicitud de construcción ante la NRC. Según MIT News, es una de cinco empresas que llegaron a esa instancia en esta etapa.
Las centrales suelen tardar más de diez años. Blue Energy cree que puede bajar a unos 36 meses y proyecta, para proyectos posteriores, unos 5.000 dólares por kilovatio. La planta de Vogtle, en Georgia, entregó energía a más del doble de ese costo y se encendió en 2023 con siete años de atraso. Son proyecciones de la empresa: todavía no hay un bloque instalado.
Jurewicz propone que los astilleros carguen con el riesgo de sobrecostos en sus propios patios. Según él, hoy ni el Estado, ni las constructoras, ni las eléctricas, ni las grandes tecnológicas lo quieren asumir.