Un gran pozo en la Luna podría abrirse a una cueva enorme, candidato a base lunar.

La NASA estudia un gran pozo en la superficie lunar que podría dar a una cueva subterránea. Estas cavidades son candidatas a refugio para futuras bases. Falta confirmar qué hay debajo.

12 de octubre de 2026 · 1 min de lectura

Hay un pozo en las Marius Hills, en la Luna, que hasta ahora solo se vio desde la órbita. Mide hasta 45 metros de profundidad y hasta 90 de ancho (150 y 300 pies, según Futurism). Los científicos creen que es un "tragaluz": el techo derrumbado de un tubo de lava subterráneo.

Para saber si abajo hay una cueva grande, la NASA eligió una misión que lo va a estudiar desde el suelo. Se llama GIMLI (Geophysical Instruments for Marius Lunar pit Investigation) y la lidera el Planetary Science Institute. Un rover va a llevar radar de penetración terrestre, sensores sísmicos y un gravímetro, que mide la intensidad del campo gravitatorio. También va a tener cámaras para fotografiar la parte expuesta del pozo.

"Confirmar un tubo de lava importante nos daría una idea de cómo funcionó el volcanismo en la Luna", dijo Gareth Morgan, científico senior del instituto y director principal adjunto del proyecto.

Honeybee Robotics construiría la mayor parte de los instrumentos. El dinero sale del programa PRISM de la NASA (Payloads and Research Investigations on the Surface of the Moon). El viaje lo hace una empresa privada dentro de los Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar (CLPS) de la agencia.

Las cavidades subterráneas interesan además como refugio. La superficie lunar recibe radiación constante, casi sin atmósfera que la frene. Bajo tierra hay protección natural y temperaturas más manejables, algo necesario para una presencia de largo plazo.

Falta lo principal: nadie confirmó todavía que el pozo dé a una cueva.