Un plástico con enzimas incrustadas se degrada en el océano en semanas
Un equipo japonés probó cuatro poliésteres compostables frente a Tokio, desde la costa hasta 5.503 metros de profundidad.
31 de octubre de 2026 · 1 min de lectura
Los plásticos compostables se diseñan para deshacerse en una planta de compostaje. En el mar frío pueden flotar décadas.
Un equipo de Japón les agregó enzimas que digieren plástico y publicó el resultado en *Nature*. Probaron cuatro poliésteres: PBS, PBSA, PCL y PBAT. Como el calor de la fundición destruye las enzimas, las usaron liofilizadas (lipasa B de *Candida antarctica* y cutinasa de *Humicola insolens*). Las mezclaron en la masa fundida en concentraciones de 0,1 a 3% del peso.
Con el material hicieron películas y microesferas. Las sellaron en mallas de polietileno y las dejaron frente a la costa de Tokio, entre 2 y 6 metros de profundidad y 5.503 metros. Las siguieron entre uno y 18 meses.
A 757 metros, las películas de PBS, PBSA y PCL con 3% de cutinasa casi desaparecieron en cinco meses. Con apenas 0,1% de cutinasa perdieron, en un mes, 27,4%, 100% y 85,5% de su masa. El PBAT resistió más: perdió algo más de 12% en las mismas condiciones.
Las muestras sin enzimas casi no se degradaron. En el fondo más profundo y frío, los plásticos con enzimas mostraron una biodegradación moderada. Las microesferas con 0,1% de cutinasa tenían poros y grietas visibles a las dos semanas en agua costera.
Según los autores, el método funciona sin perder propiedades mecánicas. El trabajo, firmado por QiuYuan Huang y colegas, se titula "Enzyme-embedded polyesters for accelerated biodegradation in the deep sea".