Pacientes ciegos recuperan visión parcial con una terapia génica que usa una proteína de alga
Un ensayo clínico entrega una proteína sensible a la luz, de origen algal, a la retina. Combinada con anteojos especiales, restaura visión limitada que dura años.
22 de octubre de 2026 · 1 min de lectura
El ensayo se llama PIONEER y lo publicó el *New England Journal of Medicine*. Trató a 10 personas de entre 40 y 73 años con retinitis pigmentosa, una enfermedad genética que destruye de a poco las células de la retina que detectan luz. Todas eran legalmente ciegas.
El equipo, con Stefan Futterknecht entre los autores (Instituto de Oftalmología Molecular y Clínica de Basilea), inyectó en el ojo que veía peor un virus inofensivo con las instrucciones para fabricar ChrimsonR, una proteína de alga que reacciona a la luz ámbar. La terapia apunta a las células ganglionares, que no detectan luz pero resisten más que los conos. Con la proteína, pasan a hacer de sensores. Cada paciente recibió una de tres dosis crecientes.
Para que la proteína "vea", los pacientes usan anteojos con una cámara que revisa la escena miles de veces por segundo y manda pulsos de luz ámbar donde detecta cambios.
Con los anteojos, 6 de 10 mejoraron más de cuatro veces su sensibilidad a la luz; uno, más de 62 veces. De los ocho que aceptaron más pruebas, cerca de la mitad pudo tocar un cuaderno, agarrar una caja de broches y detectar el giro de una barra. En quienes respondieron, la mejora se sostuvo unos cinco años.
Falta bastante. Los participantes todavía no pueden leer ni reconocer caras: la imagen es borrosa, el campo visual angosto y los bordes se ven ondulados. La terapia llega solo a una fracción de las células ganglionares.
En seguridad, la mayoría tuvo una inflamación breve y un aumento temporal de la presión ocular. Una persona sufrió una obstrucción en una arteria del ojo que cedió en minutos con medicación.
El equipo trabaja en anteojos más precisos, con seguimiento ocular, y en versiones de la proteína más sensibles a la luz.