El infierno de Flusser: humanos filtran y revisan prompts sexuales generados con IA
Trabajadores tercerizados revisan y moderan la constante demanda de imágenes sexuales. El costo psicológico de ese trabajo invisible y mal pago sostiene el filtrado de contenido.
30 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura
Contratistas de Microsoft revisan a diario los pedidos de edición de imágenes que manda la gente a Copilot. Según documentos internos que consiguió 404 Media, cientos de trabajadores tienen que evaluar si el generador "cumplió" con el pedido: si agrandó lo suficiente el busto de una mujer, si el escote quedó como pidió el usuario, si la falda se acortó bien.
El trabajo no es juzgar si el pedido está bien o mal. Microsoft les indica evaluarlo con "intuición" propia, dice la documentación citada por 404 Media. Entre los pedidos: fotos de upskirt, mujeres puestas en posiciones sexuales sin que quede claro si dieron consentimiento, personajes de dibujitos infantiles sexualizados, faldas de mujeres reales acortadas.
"Las caras siempre quedan sin censurar, y muchos de los prompts son de tipo sexual y de consentimiento dudoso", contó a 404 Media uno de los trabajadores, que pidió mantener el anonimato.
En un foro interno, alguien escribió que "se repugnó" después de revisar contenido pro-anorexia. Otro vio un pedido armado para generar una imagen sexual de un grupo de nenas. Un contratista relató que encontró un lote de ocho fotos upskilt y tuvo que pedirles a sus superiores que lo marcaran como contenido inseguro. Otro describió imágenes de lo que parecía un sacrificio de animales.
Nadie les avisa antes de qué se van a encontrar.
"¿Quién escribe estos prompts y quién decide que básicamente generar porno es en lo que se enfocó Copilot ahora?", preguntó un contratista en el mismo foro. Agregó que es difícil tomarse en serio el trabajo cuando su tarea pasa por definir qué modelo generó el tamaño de busto correcto o qué mujer de mediana edad quedó en la posición sexual adecuada.
El caso llega después de que se conociera que OpenAI contrató a cientos de empleados para leer las conversaciones privadas de usuarios de ChatGPT, con el objetivo declarado de mejorar las respuestas del chatbot.