IA Basta: Open AI despide gente por usar IA para entrenar a su IA
No consumen lo que venden. Los contratistas que etiquetan contenido no pueden usar IA para que la recursividad no la aniquile.
30 de septiembre de 2026 · 1 min de lectura
OpenAI tiene un ejército de contratistas que lee prompts reales de usuarios de ChatGPT y evalúa respuestas para mejorar el modelo. Son miles y miles, según pudo confirmar 404 Media. El trabajo vende como toque humano: alguien de carne y hueso que corrige, etiqueta, decide qué respuesta es mejor que otra.
Algunos de esos contratistas usaban ChatGPT u otra IA para hacer más rápido ese mismo trabajo. Los agarraron y los echaron.
"La gente usa IA todo el tiempo y los despiden por eso todo el tiempo, es básicamente lo único que te saca del trabajo de una", contó un contratista a 404 Media. "En un grupo de miles hay un montón que ya cayeron."
La empresa que vive de que la gente use IA en el trabajo despide a su propia gente por usar IA en el trabajo (la ironía no la escribió nadie, viene de fábrica). Pero el motivo técnico es serio: si el material de entrenamiento se contamina con texto generado por IA, el modelo puede entrar en lo que se conoce como colapso, un deterioro progresivo de la calidad de las respuestas. Los contratistas están ahí, en teoría, para frenar justamente eso.
Nadie publicó cifras de sueldo ni de cuántos despidos hubo en total. Tampoco quedó claro qué empresa intermediaria contrata a esa fuerza de trabajo ni qué apelación tienen los despedidos. Lo que sí queda claro es la asimetría: OpenAI construye su negocio automatizando tareas humanas, y a la vez necesita mano de obra humana barata y descartable para que ese negocio funcione sin degradarse.