Trabajadores de Tesla se resisten a entrenar a los robots Optimus que los reemplazarían
Empleados de las plantas de Tesla se niegan o dudan en participar del entrenamiento de los robots humanoides Optimus, conscientes de que esa tarea acelera su propio reemplazo. Tesla igual apunta a producir 1.000 unidades por semana hacia fin de 2026, en medio de las dificultades técnicas que atraviesa el proyecto.
29 de septiembre de 2026 · 1 min de lectura
En las plantas de Tesla en Fremont y Austin, algunos operarios se niegan a grabar sus propios movimientos para entrenar a Optimus. Otros lo hacen a desgano. La tarea consiste en repetir tareas de línea —tomar una pieza, girarla, encajarla— frente a cámaras que capturan el gesto para que el robot lo copie. El dato lo contó Ars Technica citando a trabajadores actuales.
El cálculo es simple: cuanto mejor entrenado el robot, menos manos hacen falta. Tesla no oculta el objetivo. Elon Musk viene repitiendo que Optimus va a ser "más grande que el negocio de autos" y la empresa apunta a producir 1.000 unidades por semana hacia fin de 2026.
El problema es que el proyecto viene con tropiezos técnicos: manos que no logran manipular objetos chicos con precisión, baterías que no aguantan un turno completo, software de equilibrio que todavía falla en superficies irregulares. Nada de eso frena la meta de producción que Tesla comunicó a inversores.
La resistencia de los trabajadores no frena la línea de montaje ni cambia el cronograma. Pero pone en evidencia algo que las presentaciones a inversores no dicen: alguien tiene que enseñarle al robot a hacer el trabajo antes de que el robot se quede con el trabajo, y esa persona sabe exactamente lo que está haciendo cuando aprieta "grabar".
Tesla no ofreció, según el reporte, ninguna compensación adicional ni garantía de reubicación a quienes participan del entrenamiento. La decisión de colaborar o no queda, por ahora, en cada operario.