El Javo: en Oriente los robots son buenos, como Astroboy; en Occidente son malos, como Terminator

Con metáforas pop, el presidente de Argentina habló en un acto de la Fundación Federalismo y Libertad y dijo que el cambio que viene "se acerca a niveles de ciencia ficción" y puede ser "similar o incluso superior" al de la Revolución Industrial.

25 de septiembre de 2026 · 1 min de lectura

Javier Milei nstaló la idea central: los Estados fabrican miedo para ganar control. "Promueven temor entre la población respecto a la amenaza de la inteligencia artificial, ofreciendo a cambio paz y seguridad en forma de regulación", dijo. Y cerró con la frase que quedó dando vueltas: "Nos asusta con Terminator para someternos al Gran Hermano".

La comparación entra en tensión con su propio alineamiento con Estados Unidos e Israel y su confrontación con China. Varios medios argentinos cubrieron el discurso y sus contradicciones.

De ahí pasó a la comparación cultural. "Si ustedes miran las culturas de Oriente, los robots son buenos. No sé, Astroboy, por decir algo. En Occidente, los robots son malos, Terminator." Después dijo que él quería un Optimus, el humanoide que fabrica Tesla (a esta altura, casi un logo más del Gobierno).

El remate del discurso fue de política económica, no de cine: "Creemos en la capacidad del propio mercado de ofrecer soluciones creativas, en lugar de elegir y prohibir." Es la misma consigna de cero regulación con la que el Gobierno ya avala los cerca de 500 MW de centros de datos proyectados en la Patagonia bajo el RIGI -Stargate, DayOne, Tesla, Pampa- sin una norma nacional o provincial que los encuadre.

La cuenta no cierra con su propia geopolítica. Milei construyó su política exterior sobre el alineamiento con Estados Unidos e Israel y la desconfianza hacia China, a la que cuestiona por su régimen político. Para ilustrar la mirada tecnológica "sana" eligió a Oriente -Astroboy es una creación del japonés Osamu Tezuka- y dejó a Occidente, representado por una franquicia hollywoodense, del lado del miedo y el control estatal.