El Pentágono compra IA rápido y con poco control
Washington arma el circuito de compras militares de IA y recién ahora discute cómo supervisarlo.
14 de octubre de 2026 · 2 min de lectura
El Pentágono armó primero el circuito de compras y ahora discute cómo vigilarlo. Esta semana hubo cinco movimientos que muestran el orden.
Tradewinds es el programa de adquisiciones que facilita mandar millones a contratistas "no tradicionales", entre ellos OpenAI, Anthropic y Google. Según Wired, el trámite puede resolverse con videos de cinco minutos. (Anthropic figura ahí, pero DefenseScoop recuerda que en mayo el Pentágono la dejó afuera de los acuerdos para redes clasificadas, y que la pelea sigue.)
La Marina puso USD 150 millones para el X-BAT, el caza no tripulado de Shield AI. La empresa, con capital de riesgo, prometió igualar el monto. Con otros USD 50 millones de agosto, el desarrollo suma USD 400 millones. Los pagos salen por hitos. El primer prototipo está por terminarse, los vuelos de prueba empiezan a fin de año y la capacidad operativa inicial llegaría hacia 2029. Shield AI también quiere exportarlo.
El subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, firmó un memo para probar IA en la clasificación de información sensible. Usará ACME, un sistema de la Fuerza Aérea. Si el piloto funciona, sería la referencia única para decisiones de clasificación original, hoy a cargo de funcionarios designados. El Pentágono no dijo qué modelos usará.
En el Senado, Jim Banks (republicano) y Kirsten Gillibrand (demócrata) presentaron el proyecto Insider Threat Reporting and Security Guidance Act of 2026. Alcanzaría a contratistas con acuerdos de IA de USD 100 millones o más. Tendrían que reportar incidentes de seguridad en 72 horas, como el robo de pesos de un modelo, y certificar su información cada 90 días. El Pentágono tendría 180 días para dictar las reglas.
En la Casa Blanca, Jay Clayton, director de Inteligencia Nacional desde julio, quedó al frente de la fuerza de tareas de IA que Trump llamó "Super Intelligence Force". Tiene 120 días para entregar un informe sobre riesgos y oportunidades. La integran Hegseth, JD Vance y David Sacks, y su carta orgánica pide evitar la sobrerregulación. "El riesgo de no ser primero es alto", dijo Clayton al Wall Street Journal.