Investigadores y productores de Shenkeng, Taiwán, recuperan el té y lo adaptan al cambio climático

En Shenkeng, a diez kilómetros de Taipéi, investigadores y productores con apoyo del gobierno revitalizan una industria del té, abandonada hace medio siglo. Usan tecnología para enfrentar el cambio climático y preservar el patrimonio cultural.

22 de octubre de 2026 · 1 min de lectura

En Shenkeng, a diez kilómetros de Taipéi, el té se abandonó hace medio siglo y las plantaciones se volvieron bosque. Ahora investigadores y productores locales las recuperan, con apoyo del gobierno taiwanés.

El problema mayor es el clima. Según Mongabay, los tifones se intensificaron entre un 12 % y un 15 % en la región. Los ciclones de categoría 4 y 5 duplicaron o triplicaron su frecuencia en lo que va del siglo. Solo en 2025 las tormentas dejaron pérdidas por más de NT$1.000 millones (31,3 millones de dólares). Las nieblas de la mañana se disipan antes y la llovizna constante dio paso a lluvias cortas e intensas.

Li Chao-shiang, profesor asistente de la China University of Technology en Taipéi, se sumó a Preserving Legacies, una iniciativa financiada por la National Geographic Society. El equipo estudió los bancales de piedra que levantaron generaciones anteriores de agricultores y comprobó que canalizan el agua y retienen el suelo.

Ahora los reconstruyen. Les suman riego por goteo con sensores de humedad, acolchado con hojas caídas y especies que estabilizan taludes, como el mirto crespón de Taiwán.

El monitoreo también es digital. Imágenes satelitales detectan movimientos de ladera. Una aplicación del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología para la Reducción de Desastres marca las zonas con riesgo de deslizamiento. Li y el productor Chien Chen-lung la usan sobre las laderas de Shenkeng.

Los mejores tés se siguen cosechando a mano. Un resumen ejecutivo publicado en septiembre de 2026 describe el resultado como un modelo que combina saberes tradicionales con tecnología moderna.